¿Qué es un aneurisma de aorta abdominal (AAA)?

La aorta, arteria principal del cuerpo, inicia su trayecto en el corazón y recorre el tórax y el abdomen, distribuyendo sangre hacia las piernas, el sistema digestivo y los riñones. Un aneurisma de aorta abdominal (AAA) ocurre cuando la pared de esta arteria se debilita y se forma una protuberancia, parecida a un globo, que puede aumentar de tamaño y, sin tratamiento, llegar a romperse, lo que provoca un sangrado interno potencialmente mortal.

Además del riesgo de ruptura, dentro del AAA pueden formarse coágulos o placas. Estos pueden desplazarse y bloquear la circulación en otras zonas del cuerpo, generando dolor intenso o, si la obstrucción se mantiene, incluso la pérdida de una extremidad.

En Estados Unidos, cada año se diagnostican aproximadamente 200,000 casos de AAA. La ruptura de este tipo de aneurisma es la decimoquinta causa de muerte en el país y la décima entre personas asignadas como masculinas al nacer mayores de 55 años.

Un aspecto relevante de los aneurismas es su factor hereditario. Si hay familiares de primer grado (madre, padre o hermanos) con AAA, el riesgo de desarrollarlo aumenta hasta 12 veces. Entre el 15% y el 25% de quienes requieren reparación de un AAA tienen antecedentes familiares inmediatos de la misma afección.

Síntomas

  • Asintomático: En la mayoría de los casos, el AAA no produce síntomas y suele detectarse de forma incidental durante estudios médicos por otras causas.
  • Dolor abdominal o de espalda repentino y severo: Si existen antecedentes familiares y se experimenta dolor intenso y súbito en abdomen o espalda, es clave acudir de inmediato a un servicio de urgencias, ya que podría tratarse de un aneurisma que está a punto de romperse.
  • Dolor, cambios de color en la piel o llagas en pies y dedos: Un bajo porcentaje de personas presenta estos síntomas debido a la migración de coágulos o placas hacia las extremidades.

Causas y factores de riesgo

  • Edad avanzada
  • Mayor prevalencia en personas asignadas como masculinas al nacer
  • Antecedentes familiares de AAA
  • Tabaquismo
  • Hipertensión arterial
  • Aterosclerosis
  • Enfermedad pulmonar crónica

Diagnóstico

Consultar a personal médico es fundamental en presencia de factores de riesgo o si ya se tiene un diagnóstico de AAA. Es recomendable hablar con especialistas acerca de la opción de ser valorado por cirugía vascular.

  • Ecografía abdominal: Método seguro y no doloroso que permite examinar y medir el tamaño del aneurisma.
  • Angiografía tomográfica computarizada (CTA): Realiza una valoración más precisa del tamaño, localización y extensión del aneurisma. Este estudio expone a radiación y requiere medio de contraste intravenoso, pero ofrece información detallada.

Papel del cirujano vascular

Ante un diagnóstico de AAA, es importante que la persona sea valorada por cirugía vascular. El cirujano o cirujana vascular determina el momento adecuado para el tratamiento y recomienda la mejor estrategia según el tamaño del aneurisma y otros factores. Estos profesionales están capacitados en técnicas mínimamente invasivas y cirugía abierta, adaptando la intervención a cada caso.

Tratamientos

El tratamiento del AAA depende del tamaño del aneurisma.

AAA pequeños (menos de 5 cm de diámetro)

Estos aneurismas tienen bajo riesgo de ruptura y deben ser vigilados mediante ecografía cada 6 a 12 meses. El tratamiento recomendado incluye:

  • Modificaciones en el estilo de vida para controlar la presión arterial y uso de medicamentos
  • Dejar de fumar
  • Realizar ejercicio diario

AAA grandes (mayores de 5.0–5.5 cm de diámetro)

Los aneurismas grandes, de rápido crecimiento o con síntomas, suelen requerir reparación. Existen dos opciones principales:

  • Reparación endovascular de aneurisma (EVAR): Procedimiento mínimamente invasivo y el más utilizado. Se realizan dos pequeñas punciones en la ingle, y bajo guía de rayos X se introduce un dispositivo que refuerza la pared arterial y excluye el aneurisma. La estancia hospitalaria suele ser de uno a dos días y la recuperación es rápida.
  • Cirugía abierta: Consiste en colocar un injerto protésico mediante una incisión abdominal. La hospitalización dura entre cuatro y diez días y la recuperación puede extenderse hasta tres meses.

 

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Preguntas Frecuentes

Te contamos algunas de las preguntas sobre enfermedades Vasculares

No. Aunque afectan la apariencia, también pueden causar dolor, cansancio, calambres y, en casos avanzados, problemas graves como úlceras o trombosis.

Dependiendo del caso, se pueden usar medias de compresión, escleroterapia, láser, radiofrecuencia o cirugía. El tratamiento más adecuado se define en la valoración médica.

Mantén un peso saludable, haz ejercicio regularmente, evita pasar mucho tiempo de pie o sentado, eleva las piernas cuando descanses y, si tu médico lo indica, usa medias de compresión.

Son procedimientos mínimamente invasivos que permiten tratar arterias y venas mediante catéteres, sin cirugías abiertas. Sus beneficios incluyen menos dolor, rápida recuperación y mínima cicatriz.

Las várices y otras enfermedades vasculares no tratadas pueden progresar y generar dolor intenso, úlceras, sangrado e incluso complicaciones graves como trombosis o problemas circulatorios severos.

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